DOMINGO 18 DE JULIO DE 2010
Día 1
El desayuno:
Querido diario, hoy he comenzado esta aventura encaminada a perder peso, pero la verdad es que mi fuerza de voluntad es muy pequeña, ya me gustaría ser como una de esas heroínas de película que pueden con todas las adversidades y desechan todas las tentaciones, pero yo no soy así. Un bombón en mi camino es como la manzana para Eva... Horrible, soy una pecadora por naturaleza. Así pues me dispuse a desayunar y de paso a hacer un experimento. Comencé desayunando sola, así que con un té con edulcorante, una gotita de leche y una tostada de pan integral con miel me sentí feliz. Hasta aquí todo bien ¿no? El problema es cuando decido tomarme una segunda taza de té con toda la familia sentada desayunando, ya no estaban las tristes tostadas encima de la mesa, eso se había llenado de colorido, y carbohidratos, ya se habían unido al festín el nesquick, los chococrispies, las medias noches, la mermelada, la mantequilla, las campurrianas... Vamos horrible, el peor momento de mi vida, y caí, como el ser débil y goloso que soy y me comí dos campurrianas mojadas en mi triste te con sacarina. Evidentemente luego me sentí culpable y eso me provocó ansiedad, que calmé con un bombón de chocolate y un flan. Son la una del mediodía y tengo más hambre que el perro de un gitano. ¿Por qué me quiero poner a dieta? ¿No es mejor romper todos los espejos y sacarles los ojos a todos los humanos que se cruzan en mi camino?.
Es evidente que el hambre me hace desvariar.
MARTES 20 DE JULIO DE 2010
Día 2
Hoy me he tomado las cosas más en serio, comencé el día con un frugal desayuno, de hecho no desayuné, tomé un yogurth desnatado y edulcorado de limón y a las diez partí rauda botella de agua en mano hacia la playa en pos de mi clase diaria de gimnasia de bajo impacto. La verdad es que las clases de gimnasia son un cuadro, porque hay gente de todas las edades, desde pequeños que van con sus abuelos/as hasta personas que rondan los 70 y... Pero son unas clases excelentes, cada cual las hace a su ritmo y ayudan a mantener la elasticidad, mover los músculos y desagarrotar a esta pobre y sedentaria escritora. Después de la clase de gimnasia, y aprovechando que había acudido a la orilla del mar en compañía de Rubén, el hijo de mi marido, aprovechamos para jugar en la arena y almorzar en la playa. Él un riquísimo cornete de tres chocolates que yo miraba babeante. Yo, una nectarina y casi un litro de agua muy fresca.. ¡qué diferencia!, pero todo sea en pos de la talla cuarenta perdida. La comida no estuvo mal, una deliciosa ensalada con lechuga, huevo duro, tomate, atún, sal, aceite de oliva y vinangre, acompañado por agua, comida frugal, excelente para estos tiempos veraniegos. La merienda me la salté, tuvimos que salir a comprar. Aquí viene un consejo, nunca vayas a hacer la compra con hambre, cuesta mucho más no ceder a las tentaciones. Me puse firme y no cedí. A la hora de la cena tenía algunos problemas, como buena madre de familia y ama de casa a tiempo parcial debía cocinar para los "diablos" que tengo en casa, esos que nunca tomarán una comida dietética, sobre todo Rubén, que es lo más parecido que he visto en mi vida al espíritu de la golosina. Tenía hambre, lo juro por todos los croissantes que me he comido en mi vida y jamás volveré a comer. Tenía un problema, así que llamé a mi gurú mágico de la dieta, el oráculo de toda persona que quiera perder peso, mi hermana, que es a las calorías lo que Hitler a los judíos. La conversación versó sobre los diferentes aspectos de la dieta, un poco de :- estamos contigo, y te apoyamos en esto... y demás cosas que se suele decir a los desamparados o condenados a la silla eléctrica. Al final me enteré de lo importante, podía comer por la noche, pero solo fruta y como mucho un yogurth desnatado y edulcorado. Le hice caso y las dos nectarinas que me quedaban pasaron a mejor vida. Además obtuve un nombre, el del Dios de las dietas sin sufrimiento. Montignac. Aprovecho para dejaros un link donde sabréis más sobre estas dietas http://www.montignac.com/es/la_methode.php en siguientes post os dejaré además recetas y cosas de esas. En conclusión, hoy he cumplido mi objetivo. Y como dicen en alcoholicos anónimos, nunca más, dí un día más (en este caso sin saltarme la dieta)
MIÉRCOLES 21 DE JULIO DE 2010
Día 3
Hoy he tenido un día extraño, pero la evaluación final es positiva. Por la mañana tomé un té con edulcorante, una galletita integral con mermelada sin azúcar y fui como cada día a la playa a realizar mis ejercicios matutinos acompañada de mi botella de agua. A eso de las dos llegó la compra, menos mal por que no tenía para comer nada de lo que necesitaba. Ahora llega el gran hallazgo del día, la comida: Tengo nueva receta, os la dejaré al final del post: Tacos mexicanos con lechuga. Antes de comer tomé una cosa que compré en el supermercado para la dieta, unas hierbas que hay que mezclar con el agua, contienen cola de caballo y cosas de esas. La verdad es que he ido mucho al aseo el día de hoy, tanto para una cosa como para la otra, por lo que deduzco que da resultado. Mi día ha estado lleno de agua y de una decepción, en esta fase de la dieta tengo prohibidos la sandía y el melón, una pena ya que son dos frutas que me encantan y en verano apetecen mucho. La merienda estuvo bien, un té, una tostada con queso de burgos desnatado y la mermelada sin azúcar. Por cierto me tomé el quesito de Burgos entero, pero uno de esos pequeños. La noche está siendo lo más duro, solo tomé un postre de soja que compré ayer y la verdad es que estoy teniendo hambre, pero como ya han pasado dos horas puedo tomarme una manzana.
Receta de hoy:
TACOS MEXICANOS DE LECHUGA.
Ingredientes:
Pollo en tiras
pimiento rojo
pimiento verde
cebolla
especias mexicanas
lechuga
aceite de oliva
Es muy simple, hay que sofreir, con muy poco aceite, solo lo justo para que no se pegue el pollo, todos los ingredientes del relleno (pollo, pimientos y cebolla) cortados en tiras, cuando esté medio cocidos agregar los condimentos de comida mexicana y terminar de cocinar.
Lavar las hojas de lechuga (preferiblemente iceberg)
poner el relleno en hojas de lechuga como si fuera un taco.
eso es todo, la verdad es que es una comida riquísima y que se puede compartir con los no dietéticos, ya que ellos pueden tomar los tacos (nosotros no, no se mezclan jamás hidratos de carbono con grasas)
Este es mi gran hallazgo de hoy, dentro de una semana os contaré como va la dieta, si he perdido peso y como me encuentro. De momento contenta por haber comenzado, pero ya os daré más detalles y os iré colgando algunas de las cosas que me encuentro en los libros de Montignac.
Por cierto antes de nada agradecer a Gracy la gran gurú Hunter de la comida sana.
Día 4
No todos los días va a brillar el sol sobre dietilandia, hoy ha amanecido nublado, más que nublado, tormentoso. Dicen que el estado de ánimo de uno tiene una importante inerencia en el comportamiento alimenticio. Y es verdad. Además cuando no estoy de humor, soy menos creativa, y eso se refleja en mis comidas. Me levanté temprano como cada día, no suelo levantarme más allá de las ocho de la mañana, aún si no tengo nada que hacer, las primeras dos horas las dedique a mis labores diarias, controlar el correo electrónico, mirar cosas en el ordenador, leer las noticias, etc. A eso de las diez menos diez, desayuné mientras jugaba al trivial pursit en la la XBOX 360 de mis hijos, signo de un mal humor de aupa generado por problemáticas externas a la dieta, pero que reconozco qeu hubiera sido ligeramente solventado con una taza de chocolate humeante y un croissante a la plancha con mantequilla y mermelada. Pero no caí en esa tentación, preferí desquitarme contestando todas les preguntas del Trivial, por cierto, he batido un nuevo record, y opté por desayunar un té con edulcorante y una nube de leche desnatada, dos tostadas integrales con queso de burgos 0% y mermelada sin azúcar.Olvidaba decir que antes del desayuno tomé un vaso con agua y las hierbas esas que compré en el supermercado. Ya estaba preparada para ir a mi clase diaria de gimnasia en la playa, luego de la hora de ejercicio tomé un baño en el mar, que por cierto me relajó bastante y antes de subir a casa hice cuatro largos en la piscina (debo reconocer que la piscina no es muy grande). Ya habían pasado más de dos horas desde el desayuno y la verdad que entre el agua, el ejercicio y el mal humor tenía hambre, así que opte por ingerir un yogurth de soja. LA comida estuvo precedida por otra infusión de hierbas raras, y luego tomé gazpacho con pavo desgrasado y huevo duro, como si fueran tropezones, medio litro más de agua y nada más. sobre las cuatro de la tarde tomé un poco de queso 0%, muy poco, menos de 30 gramos y me fuí a la piscina una hora y media, y al regresar tomé un mango fresco... me vino muy bien por que la verdad es que tenía bastante dolor de cabeza.
La cena de lo más ligerita, judías planas hervidas con jamón de pavo desgrasado y agua.